La falta de donadores en nuestro país es consecuencia, en parte, del temor de la ciudadanía de que sus órganos puedan llegar a ser parte del tráfico.
La intervención quirúrgica para un trasplante es sumamente especializada y requiere de hospitales acondicionados con equipo médico, así como la participación de al menos 10 expertos.
Toluca, Méx.- El tráfico de órganos en México es un mito, afirmó en la Máxima Casa de Estudios mexiquense, el especialista Héctor Nebot García, quien refirió que en nuestro país “no existe una sola sentencia condenatoria por este delito; ha habido denuncias, pero sin llegar a probarse nada”.
Al participar en el Curso de Actualización para Docentes e Investigadores: Tópicos de Bioética IV. “Donación y Trasplantes de Órganos. Dilemas Éticos”, organizado por la Facultad de Humanidades de la Autónoma mexiquense, el experto subrayó que la falta de donadores en nuestro país es consecuencia, en parte, del temor de la ciudadanía de que sus órganos puedan llegar a ser parte del tráfico.
En este sentido, el profesor titular de la materia Bases Legales, Integración y Bioética de la Maestría en Ciencias en Bioética de la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional (IPN) aseveró que la intervención quirúrgica para un trasplante es sumamente especializada y requiere de hospitales acondicionados con equipo médico, así como la participación de al menos 10 expertos.
“Es difícil creer que un procedimiento de este tipo puede hacerse de forma clandestina, debido a que la operación dura alrededor de seis horas y requiere de condiciones especiales para tener el órgano o tejido a trasplantar en buen estado”.
Sin embargo, lamentó Héctor Nebot García, este mito frena la buena intención de personas interesadas en trascender mediante la donación de un órgano que alguien requiere para seguir vivo.
En este contexto, destacó la importancia de los aspectos legales en cualquier proceso de donación de órganos; “la Ley estipula quién puede ser donador, qué puede donar y quién puede ser receptor. La Ley dice que si alguien expresa por escrito su voluntad de donar después de la muerte, entonces nadie podrá revocarla, pero en realidad, se respeta la voluntad de quien queda vivo”.
Lo anterior, con la finalidad de preservar el carácter altruista de la donación; la Ley señala que no es posible revocar ese consentimiento, pero en el momento en que se obligue a los parientes a aceptar la voluntad de una persona que ya no vive, se pierde este distintivo de filantropía, generosidad, desinterés y nobleza.
Además, aseveró Héctor Nebot García, la Ley, como regulador de la convivencia social, tiene que preservar la paz; es por eso que se toma en cuenta la decisión de los familiares.
Cabe destacar que en el marco de este ejercicio académico, que concluye el próximo sábado 10 de noviembre, se abordan temas filosóficos, psicoanalíticos, biomédicos, jurídicos y sociopolíticos sobre la donación y los trasplantes de órganos y tejidos.




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