El programa de Tribunales de Tratamiento de Adicciones demuestra que la rehabilitación puede cambiar el destino de las personas y fortalecer a las comunidades.
Jilotepec, Estado de México.– La justicia también puede convertirse en una herramienta para reconstruir vidas. Con seis meses de abstinencia, sin antecedentes penales y con la posibilidad de retomar su proyecto de vida, Christian se graduó del Tribunal de Tratamiento de Adicciones (TTA) del Distrito Judicial de Jilotepec, en un caso que refleja el impacto de la justicia terapéutica en la recuperación de personas con problemas de consumo de sustancias.
Durante la ceremonia, el Magistrado Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México, Héctor Macedo García, afirmó que el Estado enfrenta una responsabilidad histórica para recomponer el tejido social y construir una justicia más humana, tarea que requiere la participación coordinada de los tres órdenes de gobierno y de la ciudadanía.
“El Estado debe recomponer la justicia y para lograrlo se requiere el esfuerzo de los tres órdenes de gobierno y la intervención de la ciudadanía”, expresó el titular del Poder Judicial mexiquense, quien reconoció a los Tribunales de Tratamiento de Adicciones como un modelo eficaz de justicia restaurativa que merece replicarse para apoyar a más personas que enfrentan problemas de adicción.
Ante familiares del graduado y el equipo interdisciplinario que participó en su proceso, Macedo García destacó que el logro alcanzado por Christian es resultado de un esfuerzo colectivo en el que participaron el Poder Judicial, las instituciones de salud y su familia.
“Detrás de ti hay un esfuerzo colectivo”, señaló el Magistrado Presidente, al reiterar al joven que contará con el respaldo y acompañamiento del Poder Judicial para continuar fortaleciendo su recuperación.
Al presentar los resultados del caso, la jueza Lesli Beatriz García Hernández informó que Christian cumplió con todos los objetivos establecidos en el programa, logrando seis meses continuos de abstinencia al consumo de marihuana, cocaína y metanfetaminas, además de alejarse de situaciones de riesgo y fortalecer sus vínculos familiares y sociales.
Explicó que la intervención socio-clínica integral permitió cumplir las metas fundamentales del Tribunal de Tratamiento de Adicciones: prevenir recaídas en el consumo, evitar la reincidencia delictiva y favorecer la rehabilitación y reinserción social de las personas participantes.
Derivado del cumplimiento exitoso de todas las etapas del programa, la autoridad judicial declaró la extinción de la pena y el sobreseimiento de la causa penal, lo que permitió que Christian concluyera el proceso sin antecedentes penales y con la oportunidad de reconstruir plenamente su futuro.
Por su parte, Emanuel Sánchez Flores, integrante del Centro Comunitario de Salud Mental y Adicciones, reconoció la disciplina y constancia del graduado, así como el papel fundamental de su madre, Miriam, cuyo acompañamiento fue clave para alcanzar los objetivos terapéuticos.
Visiblemente emocionado, Christian agradeció a su familia y al equipo multidisciplinario que lo acompañó durante todo el proceso. Relató que llegó al programa después de enfrentar problemas familiares, laborales y legales derivados del consumo de drogas, y aseguró que la experiencia le permitió comprender sus emociones, enfrentar las causas de su adicción y descubrir una nueva forma de vivir.
“Me cansé de la adicción, del enojo constante y de los conflictos”, compartió. Gracias a las herramientas adquiridas durante el tratamiento, dijo, hoy puede relacionarse mejor con los demás, realizar nuevas actividades y afrontar los desafíos de la vida con una perspectiva distinta.
La graduación de Christian representa uno de los resultados más significativos de los Tribunales de Tratamiento de Adicciones en el Estado de México, un modelo que apuesta por la rehabilitación, la reinserción social y la construcción de comunidades más seguras mediante una justicia que no sólo sanciona, sino que también transforma y sana vidas.






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