Nezahualcóyotl, La Paz y Chimalhuacán concentran infraestructura hidráulica estratégica para aumentar el desalojo y almacenamiento de agua durante la temporada de lluvias.
Las obras hidráulicas del Plan Oriente avanzan con infraestructura estratégica para reducir el riesgo de inundaciones y mejorar la capacidad de desalojo y regulación del agua en una de las zonas más vulnerables del Estado de México.
Entre las acciones que ya se encuentran en operación destacan la rehabilitación del Túnel Churubusco-Xochiaca y del vaso regulador El Salado, infraestructura que beneficia directamente a habitantes de Nezahualcóyotl, La Paz y Chimalhuacán, además de zonas de la Ciudad de México.
El Túnel Churubusco-Xochiaca cuenta con un túnel de cinco metros de diámetro, un colector de 2.44 metros y un cárcamo equipado con ocho bombas, con capacidad para desalojar hasta 16 mil litros de agua por segundo.
El sistema permite conducir el agua de lluvia hacia la zona de regulación Churubusco-Xochiaca, disminuyendo la saturación del drenaje durante precipitaciones intensas y reduciendo el tiempo que permanece acumulada el agua en puntos que históricamente han registrado inundaciones.
A esta infraestructura se suma la rehabilitación del vaso regulador El Salado, ubicado en Iztapalapa, cuya capacidad fue duplicada al pasar de 200 a 400 millones de litros.
Con ello, el sistema puede almacenar temporalmente un mayor volumen de agua durante las lluvias antes de su desalojo, reduciendo la presión sobre la red de drenaje y el riesgo de inundaciones en zonas del oriente mexiquense y de la Ciudad de México.
El Gobierno de México, encabezado por la Presidenta Claudia Sheinbaum, y el Gobierno del Estado de México, a cargo de la Gobernadora Delfina Gómez, mantienen además una intervención integral para atender los puntos con mayor riesgo durante la temporada de lluvias.
El Plan Oriente contempla trabajos en Chalco, Valle de Chalco, Ecatepec, Chicoloapan, Chimalhuacán, Ixtapaluca, Nezahualcóyotl, La Paz, Texcoco y Tlalnepantla, con acciones en colectores, pozos, cárcamos, ríos y sistemas de drenaje.
La estrategia busca incrementar la capacidad hidráulica de la región y avanzar de una atención reactiva de las inundaciones hacia una infraestructura preventiva que permita desalojar, conducir y almacenar mayores volúmenes de agua antes de que representen un riesgo para la población.
Con estas obras, el oriente mexiquense fortalece su red hidráulica ante lluvias intensas y avanza en la reducción de riesgos para más de un millón de habitantes de Nezahualcóyotl, La Paz y Chimalhuacán, así como para millones de personas que viven en la región metropolitana.










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